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Magia en el Hayedo de URDABURU




Magia en el Hayedo de Urdaburu

(7/Febrero/2016)

La mañana se va desperezando y la luz va ganando terreno a la oscuridad. Lentamente se mezclan livianas gotas de lluvia con unos tímidos rayos que me animan el alma. Salgo de casa en busca de algún paraíso donde pueda sumergirme en la tranquilidad que la naturaleza pueda brindarme. El elegido en esta ocasión es el Hayedo de Urdaburu, una auténtica maravilla natural a mi disposición tan sólo a 15 minutos de casa.

Desliza la barra hacia la izquierda para ver la MAGIA del BOSQUE

Camino divagando sin rumbo fijo. Me dirijo hacia la borda de Pagosarde cuando la lluvia comienza a arreciar. Me protejo en su interior mientras preparo la cámara y los accesorios. El porche me protege de este txirimiri que por momentos se hace intenso. La Magia del hayedo rodea este lugar. La humedad y la tenue luz me transmiten sensaciones "casi" imposibles de capturar con la cámara.

Las hayas son increíbles en este paraje con sus largos y retorcidos brazos. Sus troncos se visten con ese manto de musgo fluorescente que por momentos hace que parezcan iluminadas. La humedad cala la corteza de sus ramas pero no traspasa esa coraza. Me recuerda a la piel de los animales, impávidos ante las inclemencias meteorológicas.

Sin darme cuenta van pasando los minutos y la lluvia va amainando por momentos. Las gotas de lluvia inundan las desnudas ramas descolgándose como ágiles trapecistas sin ningún miedo a caer al suelo.

El bosque persiste desnudo a estas alturas de calendario. Es una visión "cuasi" obscena pero la Naturaleza no entiende de pudor. Nuestras carcomidas mentes no comprenden la sencillez con que se vive en estos parajes.

El sonido del obturador de mi cámara por momentos es mi único compañero. Los pajarillos que pueblan esta floresta están a resguardo y ni se les siente. Un grupo de intrépidos ciclistas con chirridos de frenos son los que rompen esta complicidad silenciosa. Poco a poco voy despertando de este mágico sueño que me está brindando esta atmósfera húmeda y fría.

Prosigo la marcha adentrándome en las entrañas de este maravilloso bosque. Camino con la sensación de que en cualquier momento puede salirme una criatura como en los cuentos. Seguro que las hadas, enanitos, hobbits y demás especímenes habitan en un lugar parecido a éste.

El agua también es protagonista junto a las hayas. Abundan por doquier incontables riachuelos que transportan veloces las aguas recogidas montaña arriba. La acusada pendiente de las laderas erosiona esta frágil tierra formando simpáticas cascaditas.